Cuando Ella y Él se unen, lo es Todo.
Pero el Todo también es Ella. Y el Todo también es Él.

Mi propia historia de la vida me enseñó que cuando la mujer logra trabajar con su energía masculina, la energía femenina de su pareja no la asustará. Si él va a tener las condiciones amorosas (aceptación absoluta por parte de su mujer o su madre), él mismo logrará afrontar su propia energía femenina y llegar así a vivir la TOTALIDAD INTERNA. Eso puede suceder también al revés, o mutuamente, como le pasó a Alice E.

Hoy en día acompaño a las mujeres en sus caminos hacia la fuerza femenina innata, para que reencuentren la Diosa en su interior y se acuerden de su vasto potencial creativo, de su sabiduría y del arte de ocupar la potencia por el bien de todos. También acompaño a los hombres valientes que se sienten listos para tocar sus emociones y sentimientos más profundos con el afán de hacerse “los que esencialmente son”, en lugar de “los que aprendieron ser”. EN ambos casos son caminos hacia la pureza, hacia la Dios y el Dios en cada uno de nosotros.

En mi trabajo me apoyo de las experiencias recaudadas en mi propia historia de la vida, de los ejercicios y meditaciones milenarias del Kundalini yoga, de la sabiduría de los cristales maestros, y de mi sútil capacidad de percibir al otro.

Mi propio camino a la totalidad